
14 de Diciembre de 2009
En el nuevo disco de Gerard Quintana, De terrat en terrat, hay un simulacro de defunción del cantante, anunciada por una voz radiofónica. Sí, en cierta manera, el Quintana que conocimos con los discos Senyals de fum, Les claus de sal y Treu banya ya no existe, quizá porque el ex-Sopa de Cabra comenzó a sospechar que se le había ido la mano con su lírica trascendente y sus metáforas sobre caminos y viajes.
El viernes, en la sala 2 del Auditori, reaccionó con su propuesta más terrenal; un espectáculo diverso y dinámico, con coartada teatral e inesperados gags autoparódicos.
Interpretó las 13 canciones del nuevo trabajo, es decir, incluidos sus dos bonus tracks, arropado por tres músicos más la voz y el clarinete de Judit Farrés (colega de correrías de Albert Pla, el productor del disco) y las performances de Diana Kerbelis. Desde Barcelona en colors quedó claro que la cadencia del recital no era la de otras veces, aunque no todo el nuevo material era tan festivalero, y las incursiones en patrones calientes (la rumbera Laberint, el pop colorista de Diumenge salvatge, el guiño al reggaeton de Marina) se alternaron con recesos intimistas propios de un Quintana más poético, como en De vent i dol, Al cel y Gàbia d'estrelles.
Poco a poco, el cantante se fue soltando y alargando sus monólogos para, por ejemplo, denunciar la normativa de los músicos callejeros. En La crosta no faltó la alusión a Joan Ferran, que calificó de «diputado musa». Esos parlamentos alteraron el ritmo del concierto, bien resuelto hasta entonces. Escena inédita: Quintana, colocándose unas orejas de burro para cantar Mataró-Llavaneres y rematando lo que quedaba de su personaje. Lástima que esa canción se dilató hasta los 20 minutos debido a sus comentarios intercalados sobre cosas como los 800 euros a los que asciende su recibo de la luz de este mes. Retomado el guión, hubo breves viajes al pasado con Caic y la cita a Sopa de Cabra de El boig de la ciutat. Definitivamente, Gerard Quintana no ha muerto.
Jordi Biancciotto
Barcelona